miércoles, 24 de febrero de 2010

Entrevista a Hamlet!

1.¿Qué fue lo primero que sentiste cuando murió tu padre?
¡Oh! ¡Si esta demasiado sólida masa de carne pudiera ablandarse y liquiderse, disuelta en lluvia de lágrimas!

2.¿Cómo reaccionaste cuando Horacio te informó de haber visto a tu padre por la noche?

¡Es cosa bien admirable!

3.¿No sentiste miedo al ver a tu padre por la noche en forma de fantasma?

¿Qué temores debo tener? Yo no estimo nada la vida, en nada, y a mi alma, ¿qué puede él hacerle, siendo como él mismo cosa inmortal?... Otra vez me llama...



4.¿Qué le dirías a tu padre si se te volviera a presentar?

Si él se me presenta en la figura de mi noble padre yo le hablaré aunque el infierno mismo abriendo sus entrañas me impusiera silencio.

5.¿No se suele honrar al difunto con una fiesta?

Sí, se acostumbra; pero aunque he nacido en este país y estoy hecho a sus estilos, me parece que sería más decoroso quebrantar esta costumbre que seguirla. Un exceso tal que embrutece el entendimiento nos infama a los ojos de las otras naciones, desde oriente a occidente.

6.¿Qué impulsos te llevan respetar tanto a tu padre?

Mis hados me conducen y prestan a la menor fibra de mi cuerpo la nerviosa robustez del león de Nemea. Aún me llama... Señores, apartad esas manos... Por Dios..., o quedará muerto a las mías el que me detenga.

7.¿Qué pensaste de que tu tío, al morir tu padre se casara con tu madre?

¡Que esto haya llegado a suceder a los dos meses que él ha muerto! No, ni tanto, aún no ha dos meses. Aquel excelente Rey, que fue comparado con este, como con un Sátiro.


8.¿Qué aras al respecto?

Refiéremelo presto, para que con alas veloces, como la fantasía, o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite a la venganza.

9.¿Qué será de ti ahora?

Sí, cierto, tenéis razón, y por eso mismo, sin tratar más del asunto, será bien despedirnos y separarnos; vosotros a donde vuestros negocios o vuestra inclinación os lleven..., que todos tienen su inclinaciones, y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabéis, a mi triste ejercicio. A rezar.

Eric e Ivan

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